martes, 8 de enero de 2008

El cuaderno

Julián y Patricia habían coincidido en la misma clase desde parvulario. Los dos eran muy buenos amigos, pero llegó el día de San Valentín y ambos se dieron cuenta de que había algo más que una simple amistad. El le regaló a Patricia una bonita postal en forma de corazón. Dentro, con letras de colores y un bonito dibujo ponía: ERES LA MEJOR.

Ella decidió regalarle un bonito cuaderno y añadió: “Quiero que cada día escribas algo de mi que vayas descubriendo, o simplemente algo que hayas aprendido o que te haga feliz”. Julián así lo hizo y cada día iba apuntando cosas de ella.

Pasaron los años y cada día estaban más enamorados. Tanto que él enfermó y no le contó nada a Patricia.

Un mal día, Julián no se levanto de la cama. Ni siquiera se despertó. Su amada entró en su cuarto y vio sobre la mesilla el cuaderno que años atrás le había regalado. Lo abrió en la primera pagina y leyó: “Hoy me siento el hombre más feliz del mundo al tener a mi lado a una persona tan perfecta como la que me regaló este cuaderno”. Siguió pasando páginas y vio escrito lo mismo el resto de días.

Patricia descubrió que nunca antes le había dicho a Julián cuanto le quería y lo feliz que ella se sentía al poder compartir su vida con alguien como él.

Una oportunidad

Le despertaron los primeros rayos del alba. Por fin el día había llegado. Después de dos años y medio, Pau abandonaba el hospital. Interminables horas sin dormir, alimentándose a base de suero, los constantes dolores, los medicamentos cada pocas horas… Bien es cierto que no todo había sido horrible. Allí las enfermeras le hacían pasar veladas inolvidables, por no decir los amigos que había conocido durante su estancia. Algunos de ellos habían muerto. Todavía recordaba el caso de uno de ellos, Néstor, que en un primer momento no parecía estar demasiado grave pero que poco a poco su enfermedad se complicó y los médicos no pudieron hacer nada por salvarle. El joven tan solo tenía diez años.

La vida le ofrecía otra oportunidad a Pau. La posibilidad de llevar una vida normal, conocer a otros niños, jugar, ir al colegio, hacer deporte y aprender a tocar el violín, como siempre había soñado. Pero sin duda, lo que más deseaba Pau, era aprovechar cada minuto de su vida como si fuese el último. Las oportunidades pocas veces se repiten y vida, sólo hay una.



Amor platonico

Cuando se ama se pierde la noción del tiempo. Pasas horas y horas pensando en esa persona que te ha cambiado la vida y que ha causado en ti sensaciones que no habías vivido anteriormente. Amar es bello, saber que existe otro ser al que adoras, al que crees perfecto incluso con sus imperfecciones.

Cuando amas a alguien que te corresponde de igual forma vives con ese miedo de perderlo.

De lo contrario, cuando amas a alguien que ni si quiera sabe de tu existencia o simplemente de tus sentimientos hacia esa persona no tienes miedo de nada. No puedes perder algo que no te pertenece y tu siempre te queda la posibilidad de dar rienda suelta a tu imaginación para vivir la mas bella historia de amor que jamás se haya presenciado en la fantasía.

Solo aquellos que creen en sus sueños y aquellos que realmente confían en si mismos podrán conseguir todo aquello que se propongan y, abrir pues, la puerta de la felicidad.