domingo, 13 de enero de 2008

La casa desconocida

Una mujer decidió ir a comprar una casa. Tras revisar varios anuncios en un periódico local encontró uno que le interesó bastante. Se encontró con el comprador de la casa y justo antes de entrar éste le dijo:
- Verá es que justo por aquí cerca pasa el tren todas las mañanas- a lo que ella respondió:
- No me importa, quiero verla de todas formas.
- Bien, pero es que también tiene goteras y necesita bastantes reformas.
- No se preocupe, yo invertiré el dinero que haga falta.
- Bueno pero…
- No me importa los inconvenientes que tenga esta casa. Quiero verla de todas formas.

La mujer después de ver la casa llego a la conclusión de que no estaba tan mal como el hombre le había dicho. El tren la despertaba todos los días antes de ir a trabajar, las reformas que tuvo que hacer le llevaron a conocer al hombre de su vida casualmente, que tuvo que cubrir todas las goteras.

A veces, en la vida, la gente nos presenta a otras personas de la peor de las maneras y nosotros corremos pues una cortina y ni siquiera mostramos interés en conocer a esas personas que nos pueden aportar nuevas cosas, ya sean negativas o positivas. La responsabilidad de saber distinguirlas es nuestra.