Un hombre tenia dos hijos y dejo a cada uno de ellos un terreno para que lo manteniesen sin venderlo durante años y despues hacer de ellos una fortuna cuando se revalorizasen. A este se le añadia una bolsa de semillas.
El primero de ellos, primogenito, decidio construir sobre el una casa donde vivir con su familia y vender la bolsa de semillas. El segundo siguio viviendo en una humilde choza cerca de los terrenos. Un dia se encontro este una carta en el bosque cuando se dirigia a cuidar a su rebaño de ovejas. El papel decia que cada dia que fuese feliz debia plantar una semilla. El joven decidio seguir las indicaciones del papel convencido de que seria un mensaje del mas alla. Pronto el terreno se convirtio en un bosque lleno de arboles frutales y la hierba comenzo a crecer. Este decidio vender las frutas de los arboles y obtuvo grandes ganancias.
Mientras, el otro hermano se gasto todos sus ahorros en construir aquella casa sin obtener ningun tipo de beneficio y poco a poco llego a la ruina.
A veces es mejor esperar y no arriesgarlo todo en el primer momento, lo dificil es saber cuando arriesgar como el hermano mayor y cuando no hacerlo.