miércoles, 23 de enero de 2008

La herencia

Un hombre tenia dos hijos y dejo a cada uno de ellos un terreno para que lo manteniesen sin venderlo durante años y despues hacer de ellos una fortuna cuando se revalorizasen. A este se le añadia una bolsa de semillas.
El primero de ellos, primogenito, decidio construir sobre el una casa donde vivir con su familia y vender la bolsa de semillas. El segundo siguio viviendo en una humilde choza cerca de los terrenos. Un dia se encontro este una carta en el bosque cuando se dirigia a cuidar a su rebaño de ovejas. El papel decia que cada dia que fuese feliz debia plantar una semilla. El joven decidio seguir las indicaciones del papel convencido de que seria un mensaje del mas alla. Pronto el terreno se convirtio en un bosque lleno de arboles frutales y la hierba comenzo a crecer. Este decidio vender las frutas de los arboles y obtuvo grandes ganancias.
Mientras, el otro hermano se gasto todos sus ahorros en construir aquella casa sin obtener ningun tipo de beneficio y poco a poco llego a la ruina.
A veces es mejor esperar y no arriesgarlo todo en el primer momento, lo dificil es saber cuando arriesgar como el hermano mayor y cuando no hacerlo.

Poesia

Oh! Poesia

dime quien se atreve a insultarte

presumiendo de sabiduria

ese no sabe apreciarte.


Oh poesia!

que es de los campos que odiaste

y de la luz de cada dia

los versos que anhelaste...


oh poesia!

Que unes a esclavos y amantes

que me aportas la alegria

y las ganas de quedarme



poesia que entre tus versos me retienes victima de mi propia locura y desesperacion...

Un suspiro

Conseguiras que se me ponga la piel de gallina nada mas verte...

Que mis ojos, lo que han visto mis ojos, solo yo lo se.

Y que una mirada como la tuya es imposible olvidarla.

Dime que te inquieta, tal vez sea la idea de no volverme a ver

Si asi se cumple es porque Dios lo quiso,

porque hasta el momento tengo la conviccion de que nuestro destino estaba unido y de que nuestras almas son infragmentables.

Un suspiro cuando estoy contigo.

Un suspiro hasta que yo te vuelva a ver

Mensaje en una botella

No se quién leerá esta carta realmente. Ni si quiera se si llegará o alguien o simplemente se hundirá en el mar, cuando el cristal de la botella choque contra alguna roca o aparezca en las redes de algún barco pesquero. Lo que si sé es que mi creatividad no alcanza otra forma de expresar mis sentimientos más profundos. Me aterra la idea de pensar que en breves momentos dejaré el mundo, que mi cuerpo será el alimento de algún pez voraz o sabe Dios de que.

Hoy, estoy más convencida que nunca de que ninguna historia tiene un final feliz. El mundo, la sociedad, me han convertido en su victima porque no he sabido plantar cara a mis problemas y porque no he podido huir de mi cobardía natal.

Hoy ha terminado la única historia que para mi tenía sentido. Yo le amaba. Le amaba más que una madre a su hijo. El me daba el oxigeno para respirar día a día y para levantarme y saber que el estaría ahí. Yo le amaba, le amo y le amaré.

Por hechos ilógicos de la vida, hay cosas que no tienen explicación ni razón de ser. Por eso dejo el mundo. Porque espero tener en muerte lo que no he gozado en vida. Guardo pues este mensaje en la botella y me tiraré con ella por el acantilado, el mismo que tantas veces visité y que por paradojas de la vida, lleva el nombre de Finisterre: El fin de la tierra.